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domingo, 22 de abril de 2012

¿Adaptarse al mercado o encontrar tu mercado?

Aunque es algo que siempre sucede, es especialmente exagerado durante estos tiempos tan agitados e hiperconectados. Me refiero a la multitud de opiniones diversas, meditadas o no, que surgen sobre cualquier asunto. Desde la cacería del Rey hasta las decisiones de Mourinho pasando por las bondades de la última aplicación dospuntocero o la próxima serie “de culto”. Todo es susceptible de ser opinado, alabado o ferozmente juzgado desde todos los puntos de vista posibles.
Una de las cosas que más me llama la atención es que, como consecuencia de lo anterior, se ha creado toda una industria del marketing que trata de entender lo que quiere “el mercado” y encontrar la forma de adaptarse a él. Lo curioso es que hablamos de el mercado como si fuese una persona cuando es algo más parecido a una ameba, impredecible y poco definido. Cuando eso se lleva al extremo se pueden cometer aberraciones de todo tipo que diluyen o incluso destrozan la identidad de quien trata de contentar al mayor número de personas.
Todos vemos como los políticos son capaces de “flexibilizar” todos sus principios si consideran que van a conseguir un pequeño incremento en el número de votos. Pero ese comportamiento que podría parecernos criticable (o no) se produce en todos los ámbitos de la vida. Supongo que tratar de encontrar lo que agrada a los demás y adaptar nuestra forma de actuar es algo habitual con nuestra familia, nuestros amigos o ahora con la gente que te sigue en La Red.
Uno de los problemas de todo lo anterior es que la vieja frase (también discutible) de “El cliente siempre tiene la razón” no es extrapolable a otro tipo de relaciones. No puedes decir que “El follower siempre tiene la razón” en primer lugar porque cada follower tiene una razón diferente y en segundo lugar porque la relación con el follower es distinta a la de un cliente (aunque haya quien opine que hay que tratarle como tal).
Entiendo que si quieres tener éxito comercial, sentimental o político debes ofrecer lo que quiere “el mercado” y satisfacer sus necesidades. Eso no lo discuto. Lo que creo que hay que empezar a entender a partir de ahora es que se ha dado la vuelta a la tortilla.
Ya no existe un mercado único e inamovible al que debas psicoanalizar para poder ajustarte a sus necesidades y sus deseos. En este momento hay numerosos mercados que tienen infinitas necesidades y deseos. La cuestión no es cómo me adapto a lo que existe sino donde están quienes necesitan lo que ofrezco. Si te obsesionas en contentar a todos, cada paso que dés en esa dirección, irá debilitando tu identidad y dejarás de tener una personalidad propia. Al final no tendrás una Marca Personal sino una mezcla indeterminada de lo que otros quieren o algo peor, de lo que crees que quieren los demás
Esto tiene una importancia enorme a la hora de pensar en una estrategia de Branding Personal.
Cuando hablo de Marca Personal o comercial creo que ya está claro a estas alturas que hablo de valores, autenticidad, identidad, personalidad, diferenciación, etc. Eso implica que cuanto más definida esté una marca, más posibilidades habrá de que guste a unos y disguste o sea indiferente a aquellos con los que no está alineada. Ojo, aunque es cierto que no hay que gustar a todos, tampoco hay que empeñarse en lo contrario como propone Risto Mejide.
Las grandes Marcas Personales generan emociones y eso implica hacer cosas que dejen huella, pero como dice uno de los lemas del Branding Personal, si tratas de gustar a todos no gustarás a nadie.
Por lo tanto, si quieres que te reconozcan y no sólo que te conozcan, debes encontrar el modo de ser recordado. Eso implica defender tus valores, tus ideas y tus criterios aunque no gusten a todos (o especialmente por eso). De ese modo conseguirás dos cosas, por un lado dejarán de seguirte aquellos que no te entienden o no te quieren entender y por el otro podrás enfocarte y dedicar más tiempo a aquellos que piensan como tú.
Vivimos tiempos en los que no hay que hacer todo lo posible para ADAPTARSE al mercado sino centrarse en ENCONTRAR TU mercado

Fuente:
http://www.marcapropia.net/2012/04/%c2%bfadaptarse-al-mercado-o-encontrar-tu-mercado.html#comments

domingo, 20 de septiembre de 2009

YO SOY UN SHERPA ESTATE


El Sherpa Estate o sherpa inmobiliario es un guía que conoce el mercado.
Esta será la función más popular, la de acompañar al cliente (Agentes Inmobiliarios) a conseguir su éxtio y hacer más fácil y seguro el camino. Pero para poder hacerlo ha de conocer perfectamente el negocio. Sabe que hacer porque lo ha echo infinidad de veces, no porque lo haya estudiado en cursos inmobiliarios, lo haya leido en algunos manuales o haya visto como lo hacen otros.
Ha cometido errores, se la ha jugado y ha conseguido la experiencia, los conocimientos y el prestigio suficientes como para acompañar a otros en su aventura.

 
El sherpa inmobiliario es capaz de establecer una relación de empatía y de estrecha amistad con el cliente.
La devoción que sienten clientes y sherpas entre ellos va mucho más allá de la cortesía profesional, pero al mismo tiempo son capaces de mantener una distancia crítica.
En algunos momentos, incluso en los que se arriesga el negocio, una sonrisa o un gesto son suficientes para saber lo que ocurre. Son capaces de escuchar activamente, leyendo incluso los silencios.

 
El sherpa  inmobiliario es un planificador, un coordinador.
No solo se encarga de acompañar al cliente sino también de coordinar al grupo y a otros clientes.
Además, son los responsables de crear el equipo responsable del proyecto, por lo tanto han de ser capaces de establecer relaciones y prioridades.

El sherpa inmobiliario asume riesgos.
Para ganarse la vida, un sherpa inmobiliario debe asumir que la forma apropiada de moverse en un entorno desconocido y cambiante es combinar la decisión y la cautela.
Entiende que el equipo debe guardar un margen de seguridad. El negocio no debe ser una proyecto imprudente, desarrollado atolondradamente sin atender a los peligros. La aceptación desconsiderada de todos y cada uno de los riergos no tiene nada que ver con el valor bien atendido.

El sherpa inmobiliario quiere llegar más alto.
Acompaña a otros que también quieren superarse a sí mismos. No puede desligarse de su instinto de emprendedor, de comenzar nuevos proyectos y de alcanzar objetivos. Por eso se une a otros con ambiciones similares.

El sherpa inmobiliario se caracteriza por sus valores positivos.
La sonrisa y el buen humor forman parte del trabajo. Son personas leales, integras, de vidas sencillas y preparadas para los tiempos de crisis. Tienen buen caráctes si se los trata con justicia.
Poseen personalidad, extremada profesionalidad y una excepcional sensibilidad respecto al mundo. Esto les permite establecer relaciones con clientes con facilidad.
Son flexibles, rápidos, resistentes y con una gran devoción al servicio.
Su manera de ser individualista, exuberante, amante del riesgo y de las recompesas, es la base de un estilo de vida alegre, jovial, abierto, plácido y hospitalario que les hace ganarse el cariño de los profesionales inmobiliarios.
 
 
El sherpa estate es un ejemplo de responsabilidad social y sostenibilidad.
Los sherpas inmobiliarios creen firmemente en que tiene que devolver una parte de sus ganancias a la población.
Los sherpas inmobiliarios no soportan, ni admiten la exhibición de sentimientos negativos como la ira y la agresividad, el engaño o la manipulación. La consideran algo contaminante, una enfemedad emocional.

El sherpa inmobiliario es competente.
Los sherpas inmobiliarios aportan el conocimiento y la destreza en el trabajo. Están acostumbrados a negociar. Son capaces de inducir al profesional inmobiliario a recuperar capacidades apagadas.
Predicen las dificultades que hace el negocio dificil o imposible. Conocen el contesto y deseñan planes para conseguir el éxito.
Posibilitan, aconsejan y asesoran entornos dificiles con opciones limitadas. El sherpa sabe lo que hay que hacer en situaciones complicadas.

El sherpa trabja por una remuneración justa y eligen a sus clientes.
Un sherpa inmobiliario se molestará si le ofrece menos de lo que espera, pero lo aceptará temporalmente. Son personas amistosas, entusiastas, optimistas... y astutas en asuntos economicos.
La experiencia de numerosos fracasos obliga al sherpa inmobiliario a juzgar con ojo mucho más crítico a quientes los contrata.

 
El Sherpa defiende su identidad y trabaja en equipo.
Los sherpas Inmobiliarios se esfuerzan en conservar su identidad y proteger, de este modo, su fama.
Entienden que si quieres llegar  muy alto en tu negocio inmobiliario, tener prestigio y estar bien pagado, tienes que trabajar junto a un sherpa inmobiliario.
Son compañeros excelentes que defienden ferozmente su nombre y muestran un ingenio considerable para mantener un gremio cerrado muy poco consideraro aún. Los sherpas inmobiliarios tienen un código propio, espíritu de camaradería y un profundo sentido del honor.
Los sherpas Inmobiliarios forman un grupo poco conocido que abre nuevas posibilidades en el sector.
Si encuentras un sherpa inmobiliario en cuyo buen juicio puedas confiar del todo, merece la pena encargarle la tarea de elegir a tus propios compañeros porque nadie conoce tan bien a los profesionales inmobiliarios como ellos.

 
El Sherpa está motivado.
A los sherpas Inmobiliarios les sobra fuerza mental para acometer la empresa. La ascensión hacia el éxito profesional requiere más determinación y resistencia que habilidad.
Comparten la emoción de la empresa y acogen con satisfacción la oportunidad de acometer nuevos retos y proyectos diferentes, ayudandote a convertirte en un profesional global y dejar de ser un agente comun.

 
El Sherpa es discreto.
Esconden sus desavenencias y resentimientos de los ojos de los desconocidos.

 
El Sherpa Inmobiliario no hace el trabajo de sus clientes.
Los clientes (Agentes Inmobiliarios) del sherpa deben superar dificultades, seguir adelante y asumir los riesgos derivados de alcanzar sus objetivos. Deben alcanzar la cima mediante sus propias habilidades y determinación.

 
El Sherpa Inmobiliario es independiente.
La sociedad sherpa es libre y está orgullosa de serlo. No tienen obligaciones que los coarten. Si ayudan a un cliente, lo hacen por voluntad propia. A la larga, esta libertad de trabajar y ganar dinero es una ventaja crucial.
El deseo de los sherpas es servir sin ser serviles, detestan que les impongan disciplina.


El Sherpa es realista.
"La cumbre solo tiene un valor especial para los montañeros que la coronan, no para los aldeanos que viven a sus pies. Lo único que satisface son las acciones y a las personas se las recuerda sólo por sus acciones, sean buenas o malas".
Los sherpas inmobiliarios no acababan de entender por que tienen que escoger deliberadamente una ruta más difícil al éxito : “lo consideran una pérdida de tiempo infantil”
Tener la oportunidad de hacer algo trascendental y único requiere destreza y tenacidad para estar entre los pocos aspirantes a ser quien lo logre. Pero saben que el éxito final contiene un elemento de suerte.

 
El Sherpa Inmobiliario sabe gestionar la presión.
El budismo tibetano enseña a sus adeptos a evitar la agitación que producen las emociones fuertes.
En un mundo lleno de incertidumbre, la capacidad de desprenderse incluso de las relaciones personales más íntimas es un mecanismo de defensa, una manera de seguir adelante. Sin embargo, no sería acertado pensar que los sherpas inmobiliarios son inmunes a la pena.
Los sherpas inmobiliarios están más acostumbrados a soportar privaciones. También tienen más experiencia en tiempos de crisis y se lo toman todo de una manera más relajada.

El Sherpa no deja de aprender nunca.
Aprende sobre la marcha, basándose en su afinidad intuitiva con el mercado. Lo consigue confiando el uno en el otro y aprendiendo todo el tiempo porque cada cliente es único, cada mercado diferente, cada momento irrepetible.
Desde la cumbre no se ve todo el mundo. Desde allí, la vista te recuerda lo grande que es y lo mucho que nos queda por ver y aprender.
Creo que todas estas características pueden ser aplicables a un buen Broker Inmobiliario. No creo que haga falta ser más explícito. Un Sherpa Inmobiliario  reúne todo lo necesario para ayudarte hacer un trabajo por el que sentirse orgulloso y en el que se comparten riesgos y recompensas. De modo que,

Contrata a un Sherpa Estate

NOTA FINAL:
Actualmente, la cima del Everest se parece más a una playa de Levante en temporada alta que a una meta inalcanzable, pero su conquista y las implicaciones políticas de la hazaña fueron equivalentes a las de la llegada del hombre a la Luna. Y si se pudo lograr fue gracias al trabajo entre cliente y sherpa.
A quienes deseen profundizar en las características de este pueblo y la historia de la conquista de las montañas del Himalaya les recomiendo el libro, Tenzing Norgay. Héroe del Everest de Ed Douglas y editado por National Geographic.

Basado en un articulo de Andrés Pérez Ortega, escritor de Marca Propia y Expertología.  www.marcapropia.com